La oferta de bares, tabernas y restaurantes que abundan por las calles de Córdoba es aún mayor que sus opciones culturales. En cuestión de tapeo se pueden deambular por tres zonas esencialmente: el centro, el entorno de la Catedral y la zona de Ciudad Jardín.

Uno de los bares veteranos en el centro es El Pisto, aunque no es el nombre que figura en su portada. Hay que buscar San Miguel para deleitar el paladar en uno de los templos gastronómicos de Córdoba. De la misma quinta es otro que se ha ganado una merecida fama durante décadas, se trata del Restaurante Salinas, que ofrece tapas en la barra y una nutrida carta en mesa. Detrás del consistorio hay que pedir vino amargoso en la taberna El Gallo. Aunque no hay que dejarse engañar por el nombre. El caldo es un excepcional acompañante de su amplia variedad de tapas de barra. Si bien, uno de los mejores maridajes lo hacen en La Montillada, que rinde honor al vino por excelencia de la provincia, el Montilla-Moriles. Inmejorable acompañante de quesos, jamones y platos de ayer con sabores de hoy.

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Alrededor de la Mezquita-Catedral los bares se han inclinado por una carta de menú al servicio del turista, aunque sin perder la cocina tradicional. Imprescindible es Bar Santos, con su espectacular tortilla de patatas de tres kilos. Al comienzo de la calle Judíos llaman al comensal los boquerones en vinagre de la Bodega Guzmán, un lugar con solera y tradición literaria, fomentada por la familia que lo regenta que periódicamente organiza recitales de poesía.

En la zona menos turística y más residencial de Córdoba también hay varios bares y restaurantes que merecen la visita. Los Chopos es un lugar para pedir molletes rellenos, mientras en Moriles son especialistas en revueltos. Los dos pertenecen a la zona de Ciudad Jardín. En otro de los barrios cordobeses se puede entrar en Las Beatillas, con peña flamenca incluida y toda la solera de una taberna cordobesa. La oferta gastronómica la completan restaurantes como la Taberna Santa Clara con su cocina ligeramente agridulce. Un ejemplo es el pollo a la miel. Y aunque tiene nombre de café, en La Gloria se come el mejor venao estofado de Córdoba.